ERA EXTRAÑO, CASI SURREALISTA...
por Raphael Erichsen

Me acuerdo del primer día que llegamos a la fábrica. No sabíamos muy bien que íbamos a encontrar pero a pesar de las dudas nos adentramos en un lugar completamente nuevo para nosotros. Habíamos llegado hasta allí por que conocíamos la historia de los trabajadores de mano de una amiga cuya madre era una de las 95 personas que se encontraban allí.

Al llegar a la fábrica ya empezamos a intuir lo que pasaba, ya que desde fuera se podían ver numerosas pintadas que reflejaban el estado de animo de los que todavía aguantaban dentro, pintadas donde se podían leer cosas como "95 familias a la calle" o "Budelpack usurpadora", pero al entrar a la fábrica fue todavía mas raro.

Fuimos a visitar el turno de la tarde ya que por las mañanas teníamos que acudir a clase y nos encontramos una fábrica casi vacía, con muy pocos trabajadores. Todos llevaban uniformes y nosotros no entendíamos muy bien el porque. A parte de la pelea judicial entre ellos y la empresa Budelpack, nuestra gran pregunta era ¿por qué siguen llevando los uniformes? Y pensábamos "ya los tendrían que haber quemado"

Pasamos aquella tarde charlando con la gente en el comedor de la cuarta planta. Parecía que el tiempo no pasaba por allí. La gente nos empezó a decir que llevaban 30 o 35 años ahí. Increíble. Más años de los que yo había vivido hasta entonces. Acabo de cumplir 30. Ellos nos explicaron como empezó la empresa, de cuanto les gustaba al principio y el ambiente familiar que reinaba.

Pero para mi había algo aún más raro. Hace poco más de 10 años mi madre pasó por una situación semejante. Después de trabajar toda su vida en una empresa publica en Brasil, durante el período de privatización en mi país, ella pasó un año sin saber lo que iba pasar con su vida. Una agonía de 1 año que al final salió bien, tras lo cual mi madre consiguió jubilarse con solamente 45 años de edad después de 25 años de trabajo. Lo que yo no entendía era como esa gente después de 35 años de trabajo no podía sencillamente jubilarse. Para mi que soy nacido en un país pobre, del tercero mundo o como quiera que lo defina la gente, lo sorprendente fue descubrir que en los países "ricos" también tienen sus problemas como nosotros, problemas que tampoco saben como resolver.

Creo que Gustavo y yo conseguimos expresar cinematográficamente un poco de esta situación de angustia y de parada del tiempo que era lo que más nos interesaba. El miedo a despedirse, de un lugar, de un trabajo, de tus compañeros. La historia de lucha contra Budelpack es increíble y es lo que mas llama la atención cuando le contamos la película a alguien. Pero para mi, después de los primeros 30 minutos del documental es cuando sale la verdadera fuerza que reside en esa sensación tan particular de paro de tiempo.

Y fue después de esa tarde charlando con la gente, lo que me hizo pensar junto con Eduardo y luego con Gustavo, la forma en la que teníamos que enfocar la historia, teníamos que hacer un filme sobre el trabajo. Aunque hay que decir que este fue el primero documental que hicimos y a pesar de nuestra inexperiencia y dudas, vimos muy claro que tenia que ser un largo. La idea era centrar el punto de vista sobre el trabajo y sobre como nos dedicamos toda una vida a una empresa o lo que sea y nos olvidamos de nosotros mismos. De nuestros sueños.

Para mi la escena más especial es cuando una de la chicas le dice a Luisa: "Y mañana el despertador ya no va a sonar" y después vemos a Paqui Ramirez con su cartel que dice: "Mañana empiezo a vivir los mejores días de mi vida". Con esto quiero decir, ¿porque tenemos que esperar 35 años para empezar lo mejor de nuestras vidas? ¡Empecemos ahora!

 



 


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